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Movimiento de tierras: cinco cosas que deciden el coste antes de mover un metro cúbico

La excavación se presupuesta por metro cúbico, pero el coste real lo deciden cinco variables que están fuera de esa medición.

El movimiento de tierras es la primera partida de casi cualquier obra y la que más se desvía. La medición parece objetiva —tantos metros cúbicos a tanto— y por eso se compara solo por precio unitario. El precio unitario es la parte que menos varía.

Estas son las cinco variables que sí deciden lo que acaba costando, y todas se pueden resolver antes de que entre la primera máquina.

1. El estudio geotécnico: qué es “terreno”

La diferencia entre excavar tierra vegetal, arcilla compacta o roca es de un orden de magnitud en rendimiento de máquina. Un presupuesto que dice “excavación en cualquier clase de terreno” y otro que dice “excavación en terreno flojo” no son el mismo contrato, aunque el precio se parezca.

Sin estudio geotécnico, alguien está apostando. Si apuesta la constructora, el precio lleva un colchón. Si apuesta el cliente, el sobrecoste llega como precio contradictorio el día que aparece la roca.

El geotécnico también determina si el terreno de apoyo sirve tal cual o hay que sustituirlo, que es una partida entera que aparece o no aparece según lo que diga ese informe. En terrenos de huerta y de antiguos rellenos —habituales en la periferia de Valencia— esa respuesta cambia mucho el presupuesto.

2. La compensación: cuántos camiones no salen de la parcela

Todo metro cúbico que no sale de la obra es dinero que no se gasta dos veces: ni en transporte ni en canon de vertedero ni en material de préstamo para rellenar en otro sitio.

Antes de excavar conviene hacer el balance: cuánto se saca, cuánto se necesita para rellenos y terraplenes, y si el material excavado tiene calidad para reutilizarse. Un diseño de plataforma que sube o baja la rasante medio metro puede cambiar el balance por completo.

Cuando la compensación es posible, hay que prever el espacio de acopio dentro de la parcela y el momento de la obra en que se usará. Acopiar sin plan acaba en tierra que se mueve tres veces.

3. La distancia al vertedero y su canon

De lo que sí sale, el coste no está en cargarlo sino en llevarlo. La distancia a gestor autorizado determina cuántos viajes hace un camión al día, y eso multiplica.

Dos preguntas que hay que hacer explícitas en el presupuesto:

  • ¿Está incluido el transporte, y a qué distancia se ha calculado?
  • ¿Está incluido el canon de vertedero?

Un presupuesto con excavación y sin transporte parece competitivo hasta que llegan las facturas de los camiones. Y si el material tiene alguna contaminación, el gestor y el precio son otros: conviene saberlo antes, no en la báscula.

4. Los accesos y el espacio de maniobra

Una excavadora que no puede girar rinde la mitad. Un camión que tiene que maniobrar en un camino estrecho pierde más tiempo en la entrada que en el trayecto.

Hay que revisar sobre plano y sobre terreno: ancho de acceso, radios de giro, gálibos bajo líneas eléctricas y pasos, capacidad portante del camino si hay que pasar con góndola, y si el camino es público y hay que reponerlo al final. Esa reposición es una partida real.

En obra urbana se añaden los horarios permitidos de carga y el espacio de acopio disponible, que a veces es cero y obliga a llevar todo a vertedero sin poder compensar nada.

5. La ventana meteorológica

La tierra se compacta dentro de un rango de humedad. Demasiado seca no alcanza densidad; demasiado húmeda tampoco, y además la máquina se atasca.

Una excavación planificada para las semanas equivocadas del año acumula días de parada, material que hay que airear o regar, y rellenos que no pasan el ensayo y se rehacen. En la Comunidad Valenciana el riesgo concreto son las lluvias intensas de otoño, que pueden dejar una plataforma abierta inservible en una tarde.

Esto no se presupuesta, se planifica: decidir en qué meses se abre la explanación, dejar la plataforma con pendiente y drenaje provisional mientras esté abierta, y no abrir más superficie de la que se puede cerrar.

Lo que debe traer el presupuesto

Con estas cinco cosas resueltas, el presupuesto de movimiento de tierras se puede leer de verdad. Debe distinguir, como mínimo:

  • Desbroce y retirada de tierra vegetal, con su acopio si se va a reutilizar.
  • Excavación, diferenciada por tipo de terreno según el geotécnico.
  • Terraplenes y rellenos, con el material especificado.
  • Compactación, con el grado exigido y los ensayos de densidad.
  • Transporte a gestor autorizado y canon.
  • Entibaciones y agotamientos si proceden.

Y debe decir qué pasa si el terreno no es el previsto. Esa cláusula vale más que un descuento del cinco por ciento en el precio unitario.


Ejecutamos desbroce, excavación, terraplenes y compactación certificada con maquinaria propia. Envíenos la parcela y el geotécnico si ya lo tiene.